miércoles, 17 de febrero de 2016

Crepúsculo y el sexismo



Crepúsculo ha dividido a las masas. A mi particularmente no es una saga que me llame mucho la atención, pero por otros motivos de los que hablo aquí. En esta entrada voy a tratar la lapidación infundada a ésta saga y los motivos que dan algunos para justificar su odio, sobre todo entre el género masculino. Muchos detractores de la saga justifican su desprecio por la historia en base a que son vampiros guapos y seductores y con sentimientos, mientras que alaban otras películas de la misma temática y con las mismas características que los de Crepúsculo. Voy a demostrar que eso es una tontería, que les disgusten por otros motivos, vale, pero no por que sean guapos y sensibles.


Sé que me van a crucificar por lo que voy a decir pero ¿os habéis parado a pensar cómo es realmente el Drácula de Francis Ford Coppola? Es un ser atormentado y obsesionado por la pérdida de su prometida siglos atrás y cuyas heridas no sanan a pesar de los siglos. Es decir, no es que haya muerto la chica ayer mismo, si no hace siglos y el amor incondicional del vampiro hacia ella perdura por años y años sin olvidarla y venerándola… siendo su pérdida la causa de su transformación en vampiro. En algunos momentos le vemos incluso llorar por el recuerdo de la chica. ¿Esto no es un vampiro sensiblero y sentimentalista como los de Crepúsculo? Y cuando el Drácula interpretado por Gary Oldman rejuvenece ¿no se convierte acaso en un dandi con cierto atractivo decimonónico? En la versión de Francis Ford Coppola del mítico Drácula ya se muestran dos de las cosas que muchos critican de la saga Crepúsculo y que en ésta cinta de 1992 ya se hizo, sin embargo, es admirada y aclamada.


¿Alguien ha visto Entrevista con el vampiro? Vampiros guapos, sexys, elegantes… Crepúsculo no es nuevo. Ni el tema de los vampiros adolescentes tampoco. Ya en los 80 hay cintas como Mi mejor amigo es un vampiro, en la que vuelven a poner a un vampiro (esta vez adolescente) atractivo y con sentimientos.


La serie True Blood también está plagada de vampiros guapos y sexys y nadie dice nada, pero claro, ahí explotan la sexualidad... y el sexo siempre vende.


¿Y qué hay de Bela Lugosi ya en los años 30? Un vampiro elegante y seductor, acorde con el canon de belleza de aquellos años… Encima con ese toque exótico y misterioso que le daba al personaje…


O Christopher Lee en el lapso de tiempo del 57 al 73… Y éstos eran auténticos monstruos despiadados y sin sentimientos, capaces de hacer las mayores aberraciones contra la raza humana y a cualquier precio, eran psicópatas, embaucadores y manipuladores. Nada de venganzas (que eso ya denota sentimentalismo por parte del que odia) o de romances. Éstos vampiros clásicos eran auténticos depredadores de la raza humana, y por mucho que te guste, no te vas a enamorar de tu comida… digo yo. Sin embargo, los mismos defensores del vampiro monstruo cruento tampoco aceptan estas viejas películas...


Ya ni hablamos del mítico Nosferatu, horrendo a la vista, con cara de rata y manos como garras. Acompañado de la peste y un ejército de ratas, enlutado de arriba abajo y casi intangible, como un fantasma más que como un ser físico. Creo que de lejos, Nosferatu ha sido, es y será el vampiro más aterrador de la historia del cine por lo que representa y por los ideales con los que se juegan en la película.


En fin, que hay muchas películas y series con vampiros guapos y sexys y nadie dice nada, pero con Crepúsculo sí ¿por qué? Pues puede que porque Crepúsculo va enfocado a sólo un sector muy pequeño y concreto de la población, es decir, a LAS adolescentes. Hay otros vampiros que van enfocados para adolescentes también o para niños incluso, y nadie dice nada, pero porque no tienen la fama, el éxito y la repercusión que ha tenido Crepúsculo. Es como si se levantaran voces en contra del vampiro de Barrio Sésamo.


Y en muchas otras películas, independientemente de que los vampiros protagonistas sean horrendos o galanes, sus novias vampíricas siempre han sido atractivas y enseñando escote, pero nadie dice nada. Sin embargo, si es un chico en vez de una chica el que lo hace, ya se le tacha y señala. Eso me parece un poco sexista, la verdad. Si viene una chica escultural mostrando carnes a chupármela (la sangre) no pasa nada, pero si en lugar de ello ponemos a un tío enseñando tableta ya no mola… ¿Por qué? ¿El vampiro tiene que ser un hombre horroroso y las vampiras chicas esculturales? ¿Por qué?


En definitiva creo que Crepúsculo tan sólo es criticado por lo que es, por ser un producto para adolescentes con éxito, no por las excusas de que si los vampiros son guapos o si tienen sentimientos ¿Quién sabe? Quizás haya un poco de envidia detrás de todas esas críticas. Para que una película de vampiros sea aceptada no tiene nada que ver que los monstruos sean guapos o tengan sentimientos, lo importante es que sirvan de motivo de masturbación y entonces será considerada como buena... y si no es así, pues que no tenga tanta repercusión y fama, ya que de tenerla, será aborrecida y criticada. 



martes, 12 de enero de 2016

Mi casa


Ésta es la calle, vista desde mi portal hacia abajo, hacia la salida del pueblo:


La misma calle vista desde mi portal hacia arriba, hacia la plaza del pueblo:


No viene a cuento pero, esa calle, desde arriba hasta abajo, sería tan larga como el propio Titanic xD lo sé porque obtuve medidas xD Éste es el edificio donde vivo:


He aquí mi portal:


La sección referente al piso donde vivo es justo por encima de la puerta, es un primero, y abarca una longitud de unos 8 metros, desde la ventana con el toldo a rayas, hacia la derecha de la imagen, hasta la ventana en la que hay una antena parabólica amarilla, pasando por la terraza acristalada, obviamente. 


Pasando la pequeña puerta metálica, hacia el portal... Una vez dentro, se sigue recto hasta al final a la derecha, donde están las escaleras. 


Las escaleras son entres tramos por cada piso.


El edificio cuenta con planta baja, primer piso, segundo piso y un piso extra para los trasteros:


En el primer descansillo, girando a mano izquierda, está la puerta de casa. Es esa de la plantita al lado con el felpudo rojo:


Aquí una imagen desde el descansillo con la puerta abierta:


El recibidor es muy pequeño, acorde con el piso:


Entrando al recibidor, hay dos puertas, una a mano izquierda y otra justo enfrente:


Por la puerta a mano izquierda se entra a la cocina:


En ella está nevera, la cocina, microondas, horno, lavadora/secadora...


Esa pequeña ventana que se ve al lado del microondas da al patio interior.


Y aquí una vista desde el fondo de la cocina hacia el recibidor...


¿A que mola la lámpara del recibidor? x'D


Por la puerta de enfrente, se da al salón comedor. Las cortinas al lado del cuadro del Rolls Royce dan a la terraza, pero luego la muestro.


La ventana, justo enfrente según se entra, es la misma que se ve desde afuera sobre la puerta del portal. Ahí está también la jaula del pequeño bichorrata :')


¡Hecho una bolita! Que buena vida se pega... xD


A mano derecha, según se entra, está la tele.


Una vista desde la ventana hacia el interior.


En esa pequeña estantería en la columna tengo una maqueta del Titanic y debajo el libro que se está leyendo mi padre.


Aquí está la terraza:


Un congelador y el armario de la herramienta. La cornisa que se ve a la izquierda es la ventana de mi habitación.


Al lado de la puerta hay un armario con alimentos y una escalera.


Y esta es una vista de mi dormitorio desde la terraza.


Regresando al salón, según entras a mano izquierda está el pasillo.


El pasillo tiene otras tres puertas:


A mano izquierda está el cagadero... ehh, perdón, el cuarto de baño quería decir... Las ventanas de los cuartos de baño, así como la de la cocina, también dan al patio interior.


Mis cositas de aseo... 


Justo enfrente, por la puerta de la derecha, está mi habitación.


Ésto es un ejemplo de porqué creo que el hombre no desciende del mono, si no del cerdo... siempre está hecha una pocilga xD


Entrando, a mano derecha hay cuadros.


A mano izquierda el armario de la ropa... ¿Qué? ¿Que no se ve?


¡Ahh! Claro, lo olvidaba, el armario está lleno de películas xD la ropa está en los cajones x'D jajajaja


La puerta de enfrente del pasillo da al cuarto de mis padres,


Y ahí está la ventana en la cual está la antena parabólica amarilla.


Entrando en la habitación, a mano izquierda está otro cuarto de baño, más grande que el primero.


Y mejor equipado... -_-'


Pos na... ya sólo queda darse la vuelta y volver por donde se ha venido, porque no hay nada más que enseñar xD


Por cierto, la lámpara del pasillo xD

lunes, 26 de octubre de 2015

RESEÑA: Dama de la noche



La historia de un gran amor que es capaz de superar las fronteras de la vida y la muerte y del bien y del mal.
La historia está dividida en dos partes (a mi parecer) bien diferenciadas: la primera de ellas contada en su mayor parte por la protagonista, Christine Arlen; y la segunda parte contada íntegramente por su pareja, Bill.
Ella, vampiresa, recuerda como aceptó una vida maldita por amor a Bill y que luego éste la abandonara. Ahora ha vuelto, y con noticias de que están en peligro, lo que les llevará a conocer a un mago y a reencontrarse con viejos conocidos, los cuales no siempre tendrán buenas intenciones. Y cuando por fin todo parecía irles bien después de tanto sufrimiento, después de librarse de sus enemigos y poder haberse casado para compartir la eternidad hasta que la muer… bueno no, simplemente para compartir toda la eternidad juntos, los problemas vuelven a acosarles, con nefastos resultados (o no). Ésta segunda vez, por parte de unos verdaderos monstruos, que más que tener motivaciones para dañar a los protagonistas, lo hacen casi por puro placer, porque sí, pecando más que sus acusados de manera muy hipócrita. Aunque quien ríe el último, ríe mejor.
Me gusta la personalidad de la chica, dulce, decidida y firme, aunque con un toque de inocencia que hace que se la vea más frágil de lo que es y den ganas de protegerla. Hay algunos personajes (que no voy a nombrar cuáles para no hacer spoilers) cuya moralidad que predican es casi la contraria a la que tienen y son los que hacen un “espectáculo a la hora de cazar”. La morbosidad y sadismo de sus personalidades te hacen pensar seriamente en si lo aceptado como “políticamente correcto” socialmente lo es en verdad. A mi modo de ver, son los verdaderos villanos de la historia, más incluso que Lord Darken, el mago negro que persigue a los protagonistas usando a los seres queridos de Christine para ello.
Porque es una historia sobre el hecho de “usar”. Me parece que esa acción está presente en muchos aspectos a lo largo de la novela. Usar a la gente para alimentarse, usar las pomadas para protegerse, usar las emociones para controlar…
En ocasiones, la prosa es digna de una novela decimonónica, pero sin ser tan densa; de hecho, es muy sencilla y abordable. Con unas pocas palabras es capaz de, no sólo describirte una escena o paisaje, si no de evocar en el lector sensaciones emotivas, y sin necesidad de largas y extensas descripciones de infinidad de detalles, sólo con unas pocas palabras bien escogidas que aciertan y dan en el clavo y omiten todo lo innecesario. Porque esa es otra: tiene muy buen ritmo y todo pasa muy rápidamente.
Hay algo que me gusta especialmente y es que la trama no vaya necesariamente increscendo, es decir, que haya altibajos. Ahora una escena de acción, ahora una más dramática, ahora una de terror, ahora una de amor, etc… la vida es así, se intercalan ese tipo de cosas y por norma general no se suelen ver cosas así en casi ninguna novela. Lo típico tienes que la escena siguiente será más trepidante y peligrosa que la anterior para mantener la tensión, pero eso es relativamente fácil y simplón. Sin embargo, en ésta historia comienza con la protagonista melancólica (recordando), siguiendo por ilusionada (el reencuentro con su amado), luego temerosa (al saber que está en peligro), luego feliz (tras la boda), luego inquieta (por Thomas), etc… Hasta culminar en un final sorprendente y abierto a una posible secuela. Es muy dinámica en ese sentido.
Y el hecho de usar detalles como explicar en una sola frase pequeños datos que, aunque no tengan una acción decisiva en la escena, le da mayor profundidad al personaje, por ejemplo cuando se menciona los pensamientos de Christine en un momento de aturdimiento a causa de un envenenamiento.
En ocasiones con una prosa tan poética, con algunas metáforas la mar de curiosas, hacen que el relato adquiera un tono de ensueño, en parte irreal y  en parte fantasioso, sin que en ningún momento pierdan la credibilidad los personajes de la historia ni chirríe por ningún lado. Eso, a mi modo de ver, le da un punto extra, ya que pega a la perfección ese tipo de narración con el tono de la novela. Un texto de toque más realista hubiera necesitado unas expresiones más frías y detalladas, pero aquí se trata de evocar la magia, la fantasía, el amor, la imaginación, los sentimientos, lo pasional en definitiva. Es dejarse llevar por los sentidos y dejar volar la imaginación en un mundo muy diferente al real, donde los magos, los vampiros y humanos conviven en un mismo mundo y donde las antiguas creencias religiosas siguen arraigadas en la sociedad.
Las únicas dos pegas que le podría poner es que algunas escenas no hayan sido un poco más explícitas y que desconozco la época en la que se basa el relato. Si bien se podría suponer que quizás estuviera ambientado en la Inglaterra decimonónica, o en algún lugar similar, no se puede establecer con exactitud, ya que no se menciona el año y los pueblos son ficticios. Quizás el vocabulario de los personajes no sea tan uniforme, ya que a veces se usa lenguaje más moderno y en otras unas expresiones más clásicas, aunque varía en función de cada personaje y su forma de ser y de hablar. Por lo demás todo está bastante bien, una historia juvenil entretenida y de lectura rápida y fácil. Lo bueno si es breve, dos veces bueno. 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Gatito y Cuervito

"¿Es que nadie va a escuchar mi historia que trata sobre una chica que llegó para quedarse?"
- John Lennon

Había una vez un gatito llamado Jude que pasaba largos y solitarios días bajo un árbol seco y deshojado. Siempre se tumbaba junto a su raíz, y los días de lluvia, por mucho que intentara refugiarse, las frías gotas caían a través de las ramas secas y acababan mojando al pequeño minino. ¿Pero qué podía hacer? Le encantaba aquel árbol y no encontraba ningún otro lugar donde ir. Y así fue pasando los días, semanas y meses bajo aquel árbol seco y feo, pero al que amaba con todo su corazón gatuno y al que le era fiel a pesar de todo. El gatito cuidaba de su árbol siempre y se acurrucaba por las noches bajo su raíz para dormir bajo la luz de millares de estrellas tintineantes. Muchas veces intentaba acomodarlo con ramas sueltas o hierbas, construirse una casita, pero nunca lo conseguía. Intentó taparse con unas pajas, pero la lluvia se filtraba a través. Otra vez intentó construirse un refugio con ramas, pero el aire lo derribó. Intentó también hacer una casita con barro, pero su propio peso lo hundió. Así día tras día y el gatito empezaba a pensar, entristecido, si era verdad lo que los demás animales pensaban: tenía ideas muy raras y no tenía relación con otros semejantes, sería un gatito inútil y fracasado en todos sus ámbitos de la vida. El minino comenzaba a creerlo y maullaba lastimeramente a la luna noche tras noche y lloraba cual bebé gato.

Un buen día, una sombra pasó sobre el felino animal y el gatito comenzó a perseguirla alrededor del árbol. Algo fue bajando y sombra y ave se juntaron en el suelo frente al minino.
- ¡Hola! –dijo aquel misterioso pájaro de ébano.
- Hola… ¿eres un cuervo?
- Lo soy.
- ¿De dónde viene, Sr. Cuervo?
- De un lugar muy lejano, de allí donde reina la maldad y es terreno de los hombres. Iba volando y volando en medio de la oscuridad y me perdí, hasta que distinguí éste sitio y bajé para descansar. ¿Por qué preguntas tanto?
El cuervo estaba a la defensiva, era huraño y arisco. El gatito pudo notar una mirada más oscura y opaca que sus plumas en los ojos del ave. Con un ronroneo y restregando el lomo contra una de sus alas, el minino le dijo:
- Ven, te enseñaré algo que te alegrará.
El cuervo, curioso, siguió al gatito por largos caminos hasta un enorme mar. Al llegar allí, el cuervo sintió alegría y reencuentros felices, a pesar de que era un sitio de pesares.
- Aquí –explicó el gato- viven todos aquellos que echamos de menos y el mar está conformado por gotitas de lágrimas que hemos derramado por su ausencia. Si alguna vez te sientes solo, sólo tienes que venir aquí y encontrarte con quien añoras.
Entonces, un cambio se produjo en los ojos del cuervo, un brillo, un destello… se tornaron llenos de vida.
- Es maravilloso, gato –dijo el cuervo.
- Puedes venir siempre que quieras y lo necesites, y yo te acompañaré si así lo deseas.
- Por supuesto que sí. Pero gatito, dime una cosa: ¿por qué me ayudas si apenas nos conocemos?
- Porque vi la tristeza en tus ojos, cuervito, y sé lo que es eso y no quiero que nadie pase por cosas así. Es feo.
- ¿Tú has pasado por tristeza?
- Muchas veces, otros gatitos me ven como un animal raro, no me quieren, porque prefiero cuidar de mi arbolito en vez de irme con ellos.
- Eso es muy bonito, gatito. Cuidar de los demás desinteresadamente, ya sea flora o fauna. Y demuestras tener un alma muy grande y noble por tu parte por el hecho de que te rechacen y que tú aún quieras cuidar y aliviar de dolor a los demás.
El gatito sonrió y agachó la cabeza tímidamente mientras sus grandes ojos miraban al cuervo y relucían vidirosos de emoción. Y el cuervo le devolvió la mirada y de la oscuridad que les envolvía a ambos pudo ver cómo el gatito se tornaba más claro y resplandecía como un angelito celestial.
- Además –continuó el cuervo-, te esfuerzas mucho por luchar por lo que quieres y sacar adelante tus ilusiones, trabajas duro y sin descanso, sin importar los resultados ni las opiniones, y si te frustras, te levantas y continúas… tienes mucha fortaleza, gatito.
- No, no la tengo, cuervito. Siempre acabo llorando.
- Gatito, pero ser fuerte no significa superar un bache, ser fuerte es superar uno tras otro sin rendirte nunca. Y tú lo haces.
- Además, mi pelo es áspero y feo.
- Tu pelo es bonito como tú y –el cuervo pasó un ala sobre el pelaje del animal-, también es muy suave. Parece de terciopelo, gatito. Además, minino, estabas triste cuando llegué y aún así quisiste alegrarme.

Poco a poco, según caminaban de vuelta al árbol, el gatito, asombrado, maulló. El cuervo no entendía lo que pasaba y miró hacia el árbol. Allí arriba, en lo alto, una hoja, una única hoja había salido de una de las ramas. Una hoja verde y llena de vida. El gatito comenzó a corretear juguetonamente, feliz de que por fin su arbolito había dado una hoja. Aunque sólo fuera una, pero había una hoja. Poco a poco, llegó la hora de dormir y el gatito se acurrucó como de costumbre en la raíz del árbol. El cuervo no podía permitir que se quedara solo y desamparado, cogiendo frío en la intemperie, por lo que se acercó al gatito y con una de sus alas le abrigó. Ciertamente no se merecía pasar frío y soledad teniendo un alma tan bondadosa, cariñosa y agradecida como la que tenía aquel pequeñito gatito bonito.

A la mañana siguiente la sorpresa fue mayor porque en lo alto del árbol había ahora dos hojas. El gatito estaba ilusionado de que su árbol estuviera retoñando y alguien se preocupara por él y le aceptara, incluso le admirara.
- ¡Gatito! –dijo el cuervo- ¿quieres que te ayude a construir tu casita?
- ¿En verdad?
- Sí.
- Sería genial, que ilu.
El gatito correteaba y raspaba sus garritas contra la corteza del árbol. El cuervo comenzó a picotear la corteza mientras el gatito arañaba con sus garritas la madera y para cuando llegó la noche habían logrado un agujero en el que cabían los dos. Se metieron en él y durmieron a salvo de las inclemencias de la noche, protegidos por el frío viento y secos de la lluvia, pero podían distinguir las estrellas y la luna desde allí. A la mañana siguiente, una tercera hoja había salido en el árbol. Cuervo y gato continuaron luchando duro por la construcción del hogar, no sin ello algunas diferencias como que el gatito quería algo de lana y el cuervo pedía un palo en lo alto del hogar, aun así y gracias al esfuerzo de ambos, lograron un acogedor hogar en la raíz del árbol. Y por cada día que pasaba, una nueva hoja fue saliendo en las ramas del árbol que crecían y crecían y se extendían más allá de donde alcanza la vista. Y gato y cuervo no se sintieron solos ni tristes nunca, ñunca miáus. J